Napoleón Bonaparte, la figura de un tirano

La figura de Napoleón es hoy día bastante controvertida tal como lo fue durante sus días de gloria y decadencia.

Hay quienes piensan que le debemos mucho, y hay quienes opinan que ojala nunca hubiera llegado a existir. Difícil me resulta decantarme por uno u otro extremo, pues, en el primer caso, estoy seguro de que Europa se las hubiera apañado perfectamente sin él. Y en el segundo, no creo que sea la existencia de unos u otros individuos, lo que determina el curso de la historia y del mundo, sino las circunstancias y los momentos.
En cualquier caso, no oculto, como puede comprobarse a lo largo de toda la novela, mi aversión por este personaje. No soy yo el único que piensa que Napoleón fue un miserable asesino de masas. Thomas Jefferson, ministro de Francia, filósofo, uno de los padres fundadores y tercer presidente de los Estados Unidos de América, escribió lo siguiente acerca de Napoleón Bonaparte:

Un miserable que provocó más dolor y sufrimiento en el mundo que cualquier otro ser que hubiera vivido anteriormente. Después de destruir las libertades de su patria, ha agotado todos sus recursos, físicos y morales, para regodearse en su maniática ambición, su espíritu tiránico y arrollador ¿Qué sufrimientos pueden expiar las desdichas que ya ha afligido a su propia generación, y a las venideras, a las cuales ya ha agobiado con las cadenas del despotismo. El Atila de nuestro tiempo ha causado la muerte de cinco o diez millones de seres humanos, la devastación de otros países, la despoblación del mío, el agotamiento de todos sus recursos, la destrucción de sus libertades. Ha hecho todo esto para hacer más ilustres las atrocidades perpetradas, para engalanarse a sí mismo y a su familia con diademas y cetros robados.

A pesar de que a mi nueva novela le falta aún algunos retoques y puesta a punto antes de ser publicada, hay quien ya ha leído el borrador y me ha hecho algún comentario acerca de mi ensañamiento con el tirano Napoleón. La talla del emperador parece ser que era más bien escasa, como lo fue también en el caso de otros tiranos y dictadores. No he pretendido ofender a las personas de baja estatura pero no he podido evitar aprovecharme de tal circunstancia y exagerarla para ridiculizar a aquel que bajo el pretexto y la bandera de la libertad provocó la muerte de millones de personas en toda Europa. He aprovechado incluso el rumor de que Napoleón pudo tener un micro pene de 4 o 5 centímetros. Se dice que un cardenal a quien Napoleón había ofendido, mandó cortarle los genitales una vez que hubo fallecido. En la actualidad hay quien conserva estas partes de su cuerpo pero no está demostrado que pertenecieran a él.
Que Napoleón era un cornudo sí está mejor documentado, así que, con estos tres elementos, no ha sido difícil ensañarse con él: enano, cornudo y con micro pene. A los que admiran a este personaje, a pesar de haber sido un genocida, puede parecerles ridículo que aquí se ridiculice (valga la redundancia) a uno de los mejores y más inteligentes estrategas de la historia. Pero se da la circunstancia de que el autor de esta novela no está ni siquiera convencido de que este individuo fuera tan inteligente, ni un fuera de serie. Puede que fuera listo, por supuesto, pero de listos está el mundo lleno, como lo está de manadas de borregos ávidos de tener un líder que los llene de gloria, muéstrales a estos borregos un listo y le seguirán hasta donde él quiera que lo sigan.
Napoleón fue un listo con ansia de poder que predicando la libertad y en nombre de ella consiguió el propósito de ser un gran conquistador y llenarse de gloria llevándose por delante millones de almas. No fue el primero ni sería el último, después vendrían Hitler y alguno más. Puede que algunos piensen que no son comparables, uno era un dictador genocida y el otro predicaba la libertad, pero, ¿se pueden imponer la libertad y las ideas a punta de fusil y cañón? Aquel que entrega su vida por una idea puede que sea un insensato, pero el que provoca una sola muerte por imponerla es un asesino, y Napoleón causó millones de muertes.
A mí no me cabe ninguna duda, ambos fueron grandes exterminadores, Hitler utilizaba cámaras de gas, Napoleón utilizaba ciudades enteras, donde sus habitantes tenían dos opciones, rendirse (lo cual significaba dejar que arrasaran tu casa y violaran a las mujeres) o morir de inanición, de enfermedad o bajo sus bombas. Yo no veo demasiada diferencia en el resultado: millones de muertes. Y un dato curioso, todos estos individuos tenían unas características en común ¡qué casualidad! Bajitos y cornudos (y quién sabe si hasta una pichilla que daría risa) ¿Inteligentes? Puede ser, pero yo prefiero llamarlos listos.

3 comentarios:

  1. Reflexión muy interesante, con frases y citas que me parecen de lo más acertadas. ¿Podría decirme algún texto (ensayo,memoria,...) en la que se expliquen resumidamente las atrocidades que cometió Napoleón? Es acerca de un trabajo sobre el balance y el impacto de Napoleón, si fue positivo o negativo. ¡Muchas gracias de antemano!

    ResponderEliminar
  2. Lamentablemente no soy experto en la biografía de Napoleón. Únicamente me documenté lo suficiente para escribir el libro a que hago referencia en este artículo. No sabría aconsejarle ninguno en especial. Sin embargo, abundan los escritos sobre este personaje, el conde de Toreno, por ejemplo dejó muchas referencias sobra la guerra de la independencia. Pero donde mejor ilustrado sale uno, a la vez que te sumerges en una historia apasionante, es leyendo la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Perez Galdós. Ya sé que me pide un resumen y yo le estoy aconsejando toda una serie de 10 libros, pero si alguna vez tiene tiempo verá cómo a través de multitud de personajes llega uno a entender cómo y por qué llegaron los franceses a España, cómo fue posible que engañaran a sus gobernantes y cuáles eran sus verdaderas intenciones además del el impacto que todo esto causó.

    Personalmente pienso que este sujeto jamás debió pisar España, por las muchas calamidades que aquí causó. Pero como siempre ocurre, de toda desgracia se puede sacar algo positivo. Aquí, lo positivo que se extrajo fue el aire de liberalismo que Napoleón arrastraba, porque esto fue lo único positivo que arrastraba con él, y de ahí que salieran afrancesados (como llamaban a los españoles adeptos a Napoleón) de todas partes. En fin, complicado entender el pensamiento de los pueblos, mucho mas si se intenta entender desde la actualidad. En todo caso, pienso que a este individuo se le fue la cosa de las manos y causó lo que causó, un verdadero desastre, la que yo pienso que podría considerarse como la verdadera primera guerra mundial. No olvidemos que Napoleón implicó en sus guerras directamente a toda Europa, desde España hasta Rusia, a Egipto y Siria, e indirectamente a Sudamérica, que aprovechando la calamidad española iniciaron unas revueltas que terminaron en la pérdida de estas colonias. Cuatro continentes implicados en la guerra, una autentica guerra mundial.

    ResponderEliminar
  3. Demonstrar que Napoleón fue un tirano es sencillo.
    Fue un militar francés que dio un golpe de estado siendo por lo tanto un gobernante ilegitimo, su golpe de estado fue también a un gobierno ilegitimo haciendo de él doblemente ilegitimo.
    Entró en guerra con toda Europa. Conquistó el poder por la fuerza y lo mantuvo por la fuerza.
    Y por último y más importante, violó los dos derechos naturales de los que depende la legitimidad de un gobierno; un gobierno legitimo no hace dos cosas, violar la vida y propiedad de sus súbditos.

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.